Naranjo en flor

Era más blanda que el agua
que el agua blanda
era más fresca que el río,
naranjo en flor
y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó.

Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento.
perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon en el viento.

Después, qué importa del después
toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.

¿Que le habrán hecho mis manos
que le habrán hecho,
para dejarme en el pecho
tanto dolor ?
dolor de vieja arboleda,
canción de esquina,
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.

Homero Expósito

Clik acá :    https://youtu.be/HUs8HNeTlD8

New England

Han cambiado las formas de mi sueño;
ahora son oblicuas casas rojas
y el delicado bronce de las hojas
y el casto invierno y el piadoso leño.
Como en el día séptimo, la tierra
es buena. En los crepúsculos  persiste
algo que casi no es, osado y triste,
un antiguo rumor de Biblia y guerra.
Pronto (nos dicen) llegará la nieve
y América me espera en cada esquina,
pero siento en la tarde que declina
el hoy tan lento y el ayer tan breve.
Buenos Aires, yo sigo caminando
por tus esquinas, sin por qué ni cuándo. 

Jorge Luis Borges – Cambridge en 1967

Técnicas de desamparo

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názcase en el seno de la no queribilidad
y embárquese en el oleaje del desmadre
regurgítese cada inmobiliaria palabra
y enquístese en la seducción de la histeria

qué estás haciendo ahora
hecho un cíclope destetado
probándote la cara de huida

pronúnciese contra el sostén de posibilidad
y empápese con una enagua de limones
oxídese los adolescentes cienfuegos
y exímase de estruendos travestidos

recortás la alcuza de nuestra mesa
y en la servilleta, tu crucidrama,
derramás más vinagre, más

sépase que el universo no está de su lado
que el estado está de costado y no del suyo
asúmase que el amor se ahogó en un pez

cuando la luna esparza sus sales
en las calvicies de mi cama

implántese en la branquia de la noche
no se escatime ni el odio ni el simulacro
láncese una reposición modernosa de job

sabrás de mis prácticas exitosas
de los procedimientos de mis pestañas
sondeando en las nanas nunca resueltas

de los imperativos inmorales
que, hipnotizada la sábana, embeben
la sustancia del desamparo

Bibiana Poveda  –  Mendoza

Mis amigos

Ah, mis amigos, habláis de rimas
y habláis finamente de los crecimientos libres…
en la seda fantástica que os dan las hadas de las leños
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas
de alas…

Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá, en el Junio
de crecida,
desnudo casi bajo las agujas del cielo?

Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido, vive desde “la división”,
despedido del “espíritu”, él, que sostiene oscuramente sus juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces
en un insulto de piedra?
Habéis pensado mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ranas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?

Oh, yo sé que buscáis desde el principio el secreto de la tierra,
y que os arrojáis al fuego, muchas veces, para encontrar el
secreto…

Y sé que a veces halláis la melodía más difícil
que duerme en aquellos que mueren en silenciuo,
corridos por el padre río, ahora, hacia las tiendas del viento…
Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la
poesía
igual que en un capullo…
No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del
amor…

Juan Laurentino Ortíz