Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.000 veces en 2014. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 3 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Anuncios

Hay que caer

Hay que caer y no se puede elegir dónde.                                            

Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,Featured image

cierta pausa del golpe,

cierta equina del brazo

que podemos torcer mientras caemos.

Es tan sólo el extremo de un signo,

la punta sin pensar de un pensamiento.

Pero basta para evitar el fondo avaro de unas

manos

y la miseria azul de un Dios desierto.

Se trata de doblar algo más que una coma

en un texto que no podemos corregir. 

Roberto Juarroz

Tango del orfelinato

Featured image

y ella dijo: __ todavía rastreo la rotonda
donde se desmayaban los ómnibus, sus macabros olores a
comida y abandono y la triste acumulación de diarios junto a la chapa.
Nacimos para retroceder hasta este lugar de encono.
Algo del humillado deslizarse del escarabajo sobre acumulaciones de turba.
Esa musiquita que supura el altoparlante del parque,
me puso enferma estoy de tobillos torcidos, de lenguaje
errado y vamos hacia la intensidad de una pared que fue azul

y ahora es ceniza fría
el relato de estas heridas
unos pocos objetos devorados con nosotros; amantes y escombros
y crónicas de los cuerpos desnudos en las zanjas.

                                                                     ella dijo: __mira el desorden en el espejo.

Es mi rostro ese paisaje de arcillas húmedas, esa
confusión de ramajes en la niebla.
Quítame ese miriñaque bajo la camisa de viyela gris
quítame el deseo los amargos brotes del ligustro
quítame los párpados y que la tierra pese sobre los ojos hartos
__ y después nena ¿vas a callarte?
y ella dijo: después si me quitas el deber
de apartar los labios y respirar,
si me quitas el orgullo de la frente,
si me deshaces como a una rosa manoseada por un enano,
si me haces daño sí, por favor, repite ese bolero
quítame la vida huérfana y todavía arrastraré mi
mano para que la sientas fría sobre tu vientre.

y ella dijo: __ no la dejes pensar
permite que la caja negra se hunda en aguas
no la dejes arrimarse a las palabras como a un terreno anegado.
Ellos tienen el cierre de las braguetas abiertos y pierden
credenciales con números errados
¿qué juego están haciendo?
no se llevan las avispas que andan en los frutales
y los muñecos de felpa no duermen en los parabrisas reventados
está anocheciendo en Austria pero ella no
debe pensar; no debe abrigar sospechas sobre botellas
caídas en el mármol
y ella dijo: __ son pasajeros en un taxi. No la dejes hablar.
Ellos protegen su locura con bocas vestidas
¿quién es ella para olfatear al animal que se agita?
los desolados arriman sus frentes en el vacío
y la vida es esa cruel mirada femenina sobre las manos
que tiemblan.

Leonor García Hernando

Mientras miro la sandalia.

Por ejemplo ahora, mientras miro la sandalia                                              
de la señora dormida que viaja al lado mío en el colectivo                           
vuelve tu pie. La forma de tu pie.
¿Es algo de época esta obsesión por los pies?                                                                                    Aquiles
¿Miraban así, tan hacia abajo,Featured image
las personas de Troya, del siglo trece, del catorce?
¿Miraban así, con ese afán de retratar 
ignorando el cielo,                 
los pies?                                                                                                   
Sea como fuere vuelve tu pie largo, estilizado.
El arco de tu pie, eso también vuelve hoy.
La señora resopla. Está dormida en un colectivo
que atraviesa la ciudad en verano.
Y tu pie debe estar sintiendo el agua.
Es tan probable que hoy estés como tanteando
la temperatura del agua de una pileta en el campo.
En cambio acá estamos, la señora y yo
mirándole el pie a una desconocida,
mirándote el pie de nuevo.
Verónica Yattah  (en 2014)