Por último

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Haber dejado una moneda de fuego en la mano de otro,

haber atado ciertos hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.

Haber estado, haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre tiene razón
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre tienen razón.

No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde el comienzo,
pero masticados con tus dientes.

No importa ser un objeto más o menos clasificable despreciable por los que deciden, 
no importa ser superado, masacrado, tergiversado, desmentido,
con todo eso se hace la verdad.

No importa haber interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).

No importa que no haya solución para nadie ni perdón para nadie,
ni si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que estos rostros queridos no se hundan en los rápidos de la nada
que acecha tanta maravilla.

Raúl Gustavo Aguirre

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Acuarela de 7 mares

 http://youtu.be/ViSQQtUTo4A

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
Y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo.
Ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
De su luz hacia el bosque profundo de nuestro destino.

Esa hierba tan verde se ve como un manto lejano
Que no puede escapar
Que se puede alcanzar solo con volar.

Siete mares he surcado
Siete mares color azul
Yo soy nave voy navegando
Y mi vela eres tu

Bajo el agua veo peces de colores
Van donde quieren no los mandas tu.

Por el cielo va cruzando,
Por el cielo color azul,
Un avión que vuela alto
Diez mil metros de altitud.

Desde tierra lo saludan con la mano,
Se va alejando
No se donde va,
No se donde va.

Sobre un tramo de vía cruzando un paisaje de un sueño
En un tren que me lleva de nuevo a ser muy pequeño
De una américa a otra tan solo es cuestión de un segundo
Basta un desearlo y podrás recorrer todo el mundo.

Un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro
Si se siente seguro verá su futuro con claridad.

Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
A saturno, después de marte
Nadie sabe donde llegará.

Si le ves venir
Si te trae amores, no te los roben sin apurar

Aprovecha los mejores que después no volverán.
La esperanza jamás se pierde.
Los malos tiempos pasarán.
Piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que colorear
que colorear.

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
(tu lo pintaras)
Y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo.
(tu lo pintaras)
Basta con desearlo y podrá recorrer todo el mundo.
(tu lo pintaras)

Poeta invitado:  Toquinho – Brasil

Agua mía

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 En los laberintos que recorre la sangre,

en los corredores donde avanza el aire,

en cada recoveco de mi carne,

agua.

Fluye,

va.

Canta notas de silencio

cavernoso

que se escuchan

cuando se viste de rojo

y sale a resbalarse por las calles

angostas.

Sube con el ritmo del tambor

y desciende desnudándose

en gasas azules y violáceas.

Sabe decir transparencias

cuando se apoya suavemente

en la rosadez del mundo que recorre

incansable y libre.

Yo quisiera

entrometerme

y espiar sus escenarios

microscópicos

mientras aplaudo casi en silencio

con cada pulsación.

Agua,

continente que albergó a mis hijos

con sus lagunas de pan.

Agua,

tiempos de agua marina

encharcada en mi almohada

después de las tormentas.

Agua,

misterio de la vida

y forma inasible del milagro

que sigue conmigo

inseparablemente,

amorosamente invisible.

Blanca Langlais

Diálogos con ella

Lectura del árbol
del pájaro y el nido
del cielo azul donde cabalgan nubes que son gigantes
donde no abisma ni cansa mirar
lejanías y transparencias
ah, las cortinas de lluvia los alados taladros
hundiéndose en el barro de los días y las noches
lectura de la lluvia
lectura del viento y de los cabellos al viento
de las manos desatadas de hermosura
ya increpantes
ya acariciadoras
ya tristes alegres
nómadas de hacer
Cerremos el libro de convenciones
y leamos en la vida
para luego escribir
la nueva palabra
chispas
de la palabra nueva.
En el grafito del lápiz
que baja deslizándose
margen a margen
escuchemos el galope del caballo
y el ladrido del perro
a la noche y el día en substancia
Que los hombres lean su palabra
sobre la corteza del papel
y en los besos
leamos en los besos que dan
los labios
leamos en las manos de los hombres y mujeres
bajo cuyas palmas
mueren víboras y enredaderas…

Carlos Kuraiem

Voy a alargar caminos

Voy a alargar caminos de caricia,

con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.

Voy a alumbrar tu rostro mientras duermes
y mirarlo al revés, donde no duerme.

Voy a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.

Voy a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.

Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.

Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.

 Roberto Juarroz