Como Piedras

Como piedras del borde
       del camino,
el sentido común se
       viene
abajo, entre la confusión
Imagen   y la arenilla.
A toda hora, lentamente,
       se va borrando
un tramo del sendero
       y queda flotando
en retazos la memoria.
       Donde había
una esquina, sólo queda
       un árbol
seco, de gruesas raíces
       a la vista.
Y se afirma un baldío
       de nadie,
más allá de la estadística
       y el sueño.
Hay un nuevo sentido,
       o metasentido,
que va enhebrando el
       carácter
procaz y disperso de las
       cosas.

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   Autor:   Eduardo Dalter.

La casa en el aire

El terreno fue desmalezado

y la tierra apareció rugosa
como la piel de un recién nacido;

apilados los troncos
dominada la zarza en lo bajo
entré y con una varaImagen
marqué la zona para rellenar,
poco alcanzado por el sol
un limo informe;
al darme vuelta 
vi el círculo de árboles
donde iba a estar la casa
y permanecí en su interior 
como en un campo gravitatorio;
era el aire, un soplo,
una bienvenida; concluía 
un país extranjero
y el páramo invernal,
despoblado el monte
a machete, se reordenaba
con los nuevos 
accesos de la luz;
supe de los lugares que te eligen
y se convierten en un centro
sólo con mostrarte
que hay tierra alrededor
que en un giro
se oxigena el futuro;
a la extensión desprovista, 
me entregué, sin votos, 
a esa soleada austeridad
me confié, sin liturgias;

la vara era tibia
como la primera chispa
y el comienzo,

ése.

Alicia Genoveva

Raya en medio

se plantea el hombre medio raya en medio
la aceleración constante de su esposa
tras haberla arrojado desde el quinto
se plantea ella -también media y nadie media-
o el suelo sistemático o el hacha
la muerte acelera más de nueve metros por segundo
descoyunta el fémur
la planta de la calle diseñada
a abiertos espacios de arboleda
el miedo desciende cambia a cero
el hombre medio de la raya en medio
rellena el marco de la ventana
se acomoda a la vista de los edificios
y quién sabe si ya está pensando en el radio
de alguna plácida circunferencia

ImagenMaría Eloy – García

cuando llama la puerta

                                                                                                                                                        Imagen

has asomado tu curiosidad a la cerradura equivocada

pero tus ojos que esperaban una historia

de pesadillas y espejos negros comienzan a brillar

como si lo visto viniera del mejor de los futuros

y poco a poco y simultáneamente y atravesándose

las imágenes golpean tu retina tu rutina

y forman una aleación con el miedo

entonces la puerta es una nueva frontera

la línea de sal que cauteriza los prejuicios

 

tu cuerpo por tanto es una región a explorar

una nebulosa carne que se revuelve

tu cuerpo avanza sin sombra

tu cuerpo ya ves se enciende como un sacrificio

por cada paso que das en la piedra

«no hay dolor en el riesgo» te escucho decir

y tiendo mis manos hacia otra dimensión

pero lo que toco es un reflejo

el humo de tu fuego clandestino

 

acaso tu cuerpo sea también un mecanismo

que fabrica fantasmas de este lado de la puerta

para regresarme al olvido

Hernán Schillagi

Los números

Infinitos los números acechan
desde cada rincón de nuestra vida.
Son los años, la trama, la perdida
heredad de las horas que se estrechan.
Cada número es símbolo de acero,
desencanto o encanto, hegemonía,
precisión matemática, grafía.
Es la espada herrumbrosa del guerrero.
Insensibles, exactos, terroríficos,
se aferran a una lógica implacable
cifrándonos la historia inapelable.
Son a veces soberbios y magníficos.
Somos fugacidad no precisada,
números somos. Somos tiempo, nada. 

Roberto Aifano

Noche

                                                                                                      Imagen                                                              

Encorvada la garra del animal 
Uno. El otro sobre las crines 
el colmillo de mamífero siempre 
encima. Y el otro solo pellejea 
ladra y fuerza. 
El insomnio no conoce de paciencias.                                                                
Perrea en la noche, la familia como una bandera 
que ondula en trizas. 
Quizás alguna causa humana esconde esa oscuridad 
de nocturnas hienas desérticas, todo perdido en la quimera rosa 
en el ojo celador que pestañea, araña el silencio que lo invade todo, 
luz y sal 
sangre agitada en griterío y trasnoche. 

Marta Leonor González

Uruguaí

Imagen
Yo en el coche viajo con un hacha
y para nadar no tengo más que desnudarme.
 
Junto a los saltos del Uruguaí
levanto mis brazos con el hacha.
Todo el monte, veloz, es su cola…
Junto a los saltos del Uruguaí
levanto mis brazos
y sé por qué, sé para Quién, sé para quienes
los levanto,
sé que mi camino no termina conmigo,
sé que una cosa así no termina con uno
sino que corre por los brazos y el tiempo
hacia los hijos de los hijos,
la nueva luz, el nuevo mundo.
 
Jugando pienso qué alegría nueva
hachar para los hijos de los hijos,
pensar en los bisnietos mientras hacho
por sudar, porque sí,
hasta arderme los ojos
junto a los saltos del Uruguaí.

Héctor Viel Temperley