El gato en el retrato

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Se pierde el momento
de empezar
se empieza
en cualquier lado: aunque
se pierda
el gato                                                                                                  
está ganado. Y no se espera.

Ni siquiera
el gato espera al gato.

El gato es solo
y eso le permite
inventarse
sus pasiones. Su riesgo
es saber
y de antemano
que nadie lo querrá
como querría.
Y ésta:
“Gato en el mundo,
poco profundo”,
su sentencia.

Siendo leve,
el gato es. Se sueña
con gatos cuando uno
se sale de sí mismo. El gato
rara vez
cabe en el gato.

Está
autorizado al equilibrio
y condenado
por lo mismo
a sitios relativos:
sube
y no asciende, baja
y no se hunde.

El único lugar del gato
es donde
el gato estuvo.

Según
mi amiga,
en Roma
hay siempre el mismo
gato.
Se renuevan
sin embargo
los gatos de París. Y hay
más de uno siempre a un tris
de ser feliz
aquí.

El aquí
es el conflicto del gato.
De donde mira
ve
que el mundo gira
y se marea. Gato mareado,
gato agotado. Lo pierde
lo relativo
y ni lo salva
saber que está ganado
aunque perdido.

Mirta Rosenberg

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Un comentario en “El gato en el retrato

  1. Hola…llegué a este blog por invitación de Juan Disante. Dejo aquí mi saludo porque, precisamente, estoy trabajando en una antología cartonera de Calafate Cartonera, y en ella incluimos, con gusto, un poema de Alejandra, de tanta importancia para la poesía mundial.

    Un saludo afectuoso desde Chile.

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